Evita las queratosis actínicas con protección solar alta - Clínica dermatológica en Madrid

Llega el verano: cómo protegerse de los efectos del sol en la piel

Nuestra piel es una auténtica “coraza” que protege nuestro organismo de agresiones externas, pero no puede con todo, tiene sus límites. Los rayos UV, por ejemplo, atraviesan fácilmente las capas externas y, cuando nos exponemos en exceso al sol, pueden terminar produciendo daños.
En este artículo hablaremos de los efectos perjudiciales del sol y cómo protegerse de ellos.

Los secretos de la melanina

 

La melanina cumple la importante función de absorber la radiación ultravioleta nociva. Por ello,  cuando nos sometemos a un exceso de radiación solar, nuestra piel responde generando más melanina, y esto es lo que hace que nos pongamos “morenos”. Se trata, por tanto, de una respuesta de auto defensa. La naturaleza defensiva de este cambio en la piel se demuestra por el hecho de que la melanina vuelve a los niveles normales (y por tanto perdemos el bronceado) cuando la agresión desaparece al final del verano.

 

Hay personas que valoran el “bronceado” como un “beneficio estético”, pero en realidad es un mecanismo de autodefensa frente a una agresión ambiental.

 

Podemos favorecer la producción de melanina, y por tanto tener nuestra piel mejor preparada para protegerse, con alimentos de la huerta, como zanahorias, tomates, espinacas y calabaza.

 

Factores “no tan conocidos” para protegernos de los efectos nocivos del sol

 

Con frecuencia leemos en los medios las recomendaciones más habituales para protegerse del sol, como usar crema protectora, mantenernos hidratados o cubrirnos la cabeza. Sin embargo, hay otras precauciones menos conocidas que pueden ser de gran importancia para gestionar la exposición a los rayos de forma saludable. Veamos algunas a continuación.

 

Cómo, dónde y cuándo

 

Al tomar el sol, no sólo se trata de “cuánto”, sino también de “como”, “dónde” y “cuándo”.

 

Los rayos solares pueden incrementar su efecto negativo sobre la piel en determinadas circunstancias, de modo que no solo es importante considerar cuánto sol tomamos, sino también, cómo lo hacemos.

 

Por ejemplo, debemos considerar los REFLEJOS. Un mismo tiempo de exposición al sol puede ser mucho más nocivo de lo normal si estamos en un entorno saturado de superficies reflectantes. Los reflejos pueden llegar a “multiplicar” la exposición a los rayos, que además incidirán en nuestro cuerpo desde muchos ángulos. Los rayos UV rebotan en las superficies, como el agua, las paredes encaladas, las cristaleras, la nieve, la arena… multiplicando así su efecto.

 

Otro aspecto importante a considerar es la ALTITUD. A mayor elevación, más riesgo. De hecho, el riesgo de exposición en la montaña puede ser mayor que al nivel del mar, sobre todo a grandes altitudes.

 

No es lo mismo tener por encima de nosotros dos kilómetros más que dos kilómetros menos de atmósfera protectora.

 

La HORA DEL DÍA también es un aspecto importantísimo a considerar. A medida que nos alejamos de las horas centrales, la exposición disminuye proporcionalmente. Una buena estrategia para disfrutar del verano sin exponernos excesivamente a los riesgos del Sol es evitar esas horas de máxima exposición. Evita el punto de mayor exposición, el mediodía, cuando el Sol está en lo más alto.

 

No confundamos “las horas de más calor” (sensación térmica) con las de “mayor exposición a la radiación solar”.

 

Un error muy común es pensar que en días nublados no estamos “expuestos”. Es cierto que lo estamos en menor medida (normalmente), pero Los expertos advierten que las nubes no solo NO protegen totalmente del sol, sino que además hay determinados tipos de nubes que pueden reflejar los rayos UV, aumentando los niveles de exposición.

 

Percepción subjetiva de la exposición al sol

 

No hay una relación directamente proporcional entre la sensación térmica y la exposición a los rayos solares. Es posible sentir más calor a las 17:00 que a las 12:00, ya que el aire y las superficies impactadas por el sol se pueden ir recalentando a lo largo del día. Sin embargo, a las 12:00 la exposición a los rayos es mayor. El hecho de no sentir mucho calor (por ejemplo, por estar en un ambiente más fresco), no significa que estemos menos expuestos.

 

Tratamientos contra los efectos del sol en la piel en nuestra Clínica Dermatológica

 

En nuestra clínica dermatológica en Madrid contamos con grandes especialistas que pueden evaluar la salud de tu piel de forma individualizada y recomendarte los tratamientos necesarios, ya sea médicos, o médico-estéticos, para todo tipo de problemas relacionados con la exposición solar.

Consúltanos sin compromiso. Rellena el formulario o llámanos, estaremos encantados de atenderte.

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