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tipos de cáncer de piel

Como identificar los diferentes tipos de cáncer de piel

Aprende las señales de todos los tipos de cáncer de piel. Puede recordarlas memorizando las letras ABCDE. La letra “A” significa un lunar que tiene forma asimétrica. La mayoría de los lunares son simétricos pero la mayoría de los cánceres de piel no lo son. La letra “B” se refiere a los bordes. Si los bordes del lunar o mancha son levantados, irregulares o con baches, esta es otra señal de que esto podría ser cáncer de piel

Busca variaciones de color en el lunar. Esto es lo que la letra “C” representa. Los cánceres de piel suelen ser manchas o tener más de un color. Pueden aparecer como un color azul oscuro, rojo, negro, marrón o blanco incluso. Además, comprueba si el diámetro, o “D”, del lunar o marca es mayor que la de un borrador de lápiz estándar. Esta es otra señal de que la zona podría ser cancerosa. Por último, ver si está en evolución. Esto es lo que la letra “E” significa. Evolución significa que el lunar está cambiando o tiene síntomas tales como picazón, sangrado, crecimiento o dolor.

Fíjate en el color y la ubicación del cáncer. ¿La mancha se encuentra en un área de la piel que está expuesta al sol, como la nariz? Los cánceres de células basales son más comunes en la nariz, la cara o en otras partes expuestas. El aspecto habitual es el de una protuberancia, rosa pálido y suave. A veces también se ve como una cicatriz blanca y plana.

Revisa el reverso de tus manos, orejas y labio inferior. El carcinoma de células escamosas aparece con frecuencia en estas áreas. También es común en la piel que ha sufrido una quemadura grave. Este tipo de cáncer con frecuencia aparece como una protuberancia dura y roja. También puede ser escamosa o sangrar.

Revisa tus lunares. ¿Alguno de ellos ha cambiado de tamaño, color o de otra manera? El melanoma, el tipo más grave de cáncer de piel, por lo general comienza en un lunar ya existente. A continuación, puede propagarse rápidamente a otras partes del cuerpo. Los lunares que se pueden convertir en cancerosos parecerán sobresalir de la piel, tienen variaciones de color, bordes irregulares y pueden causar picazón o dolor. Los lunares deberían ser examinados por un médico tan pronto como sea posible. Utiliza una cámara para registrar los cambios en los lunares si no estás seguro.

En Clínica Dermatologica de Madrid, te hacemos un examen exhaustivo y te ofrecemos las mejores soluciones para paliar una enfermedad tal como es un cáncer de piel. Ponte en manos de los mejores profesionales, Si tienes alguna consulta no dudes en hacerla haciendo click aquí. 

Hombres, más propensos a sufrir cáncer de piel

Los hombres, más propensos a sufrir cáncer de piel, Segun recientes estudios hemos poddido comprobar como el hombre es mas reacio que la mujer a buscar ayuda medica por el miedo al que diran y a ser criticados, aunque esto empieza a cambiar de tendencia. Los hombres son mas propensos a padecer afecciones en la piel, lo que en muchos casos pueden deriver en diversas enfermedades, e incluso cancer de piel.

Es lamentable como pudiendo evitar la mayoria de estas afecciones, no solo no se evitan, sino que la edad de los afectados por estas enfermedades, cada vez es menor, lo cual es alarmante.

El pensamiento generalizado de “los tratamientos son sólo para mujeres y por estética” es alarmante, porque los hombres en general no le dan la debida importancia y no acuden a la consulta cuando es necesario, ya que una temprana deteccion y diagnostico es importantisimo para un posterior tratamiento. es por esto que los hombres son más propensos a sufrir cáncer de piel.

Cabe llamar la atencion de la sociedad masculina e incitarla a consultar al dermatólogo, porque hoy en dia, yano es tanto una cuestion meramente de estetica, sino que se ha convertido en una cuestion de salud principalmente. Conviene llamar la atencion sobre este asunto ya que aunque cada vez es mas alta la poblacion masculine que usa protectors solares, aun es grande la tasa de hombres que no los usan, o los usan de un mado indebido.

Los datos anteriores nos indican un riesgo alarmante, puesto que la Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que el cáncer de piel es el más frecuente y cada año se diagnostican alrededor de dos millones de nuevos casos en el mundo. Las afectaciones en la piel en su mayoría se derivan de la sobre exposición a los rayos ultravioleta, descuidos que provienen desde la infancia y en algunos casos herencia genetica.

clínica dermatológica - hongos en los pies

Enfermedades exantemáticas

Doctor Daniel Candelas Prieto

Doctor Daniel Candelas Prieto

Resumen:

Un exantema es una erupción cutánea de caracter infeccioso. Se trata los casos de exantemas en niños, las causas que los pueden producir y los síntomas, como diferentes tipos de lesiones en la piel: piel rojiza, ampollas, pústulas,…., para distinguir el exantema. Se expone la dermatitis o candidiasis del pañal, la dermatitis saborreica, dermatitis atópica, picaduras, exantemas no infecciosos y exantemas infecciosos como el sarampión, la rubéola y la escarlatina. Tratamiento pediatrico de los exantemas.

 Causas de los exantemas

Las causas que provocan la aparición de un exantema en un niño pueden ser muy variadas y numerosas, pero las podemos dividir en tres grupos:

  •  Agentes infecciosos: virus y toxinas bacterianas (se han descrito más de 50)
  • Medicamentos
  • Enfermedades inflamatorias.

¿Por qué aparece el exantema?

La causa no es bien conocida pero se cree que puede ser debido a uno o varios de los siguientes factores:

La piel sólo tiene unos pocos mecanismos para provocar reacciones. Por lo tanto diferentes causas pueden provocar la misma alteración cutánea.

Únicamente algunas enfermedades provocan alteraciones en la piel propias e inconfundibles y en estos casos se dice que el exantema es “patognomónico” de dicha enfermedad.

  • Daño celular directo del agente causal sobre la piel
  • Toxinas de los agentes infecciosos que actúan sobre la piel
  • Mecanismo de defensa del propio organismo frente al agente causal.

Cómo se puede diferenciar el origen de un exantema

Para lograr el diagnóstico adecuado es necesario realizar una buena recopilación de todos los datos clínicos desde el origen del cuadro, es decir, hay que hacer una buena historia clínica. El pediatra deberá ser exhaustivo y llevar a cabo una metódica investigación que le permita recoger todos los datos necesarios para elaborar una “hipótesis diagnóstica” ante un niño con un exantema.

Datos importantes para el diagnóstico

  • Acerca del exantema: momento de aparición, distribución corporal, duración y recurrencia.
  • Síntomas acompañantes: fiebre, congestión nasal, tos, dolor de garganta, vómitos, diarrea, inflamación de los ganglios, dolores articulares, etc.
  • Factores precipitantes: vacunaciones en días previos, administración de medicamentos, contactos con plantas o animales, contacto con detergentes o suavizantes nuevos, exposición solar, ropa o zapatos nuevos o enfermedades pasadas.
  • Factores predisponentes: antecedentes familiares o personales de atopia, alergias, psoriasis.
  • Ambiente epidemiológico: hermanos o familiares enfermos, contactos en guarderías o colegios. Estación del año.
  • Estado de inmunización del niño: vacunas administradas, inmunosupresiones.

Exploración clínica del niño

Deberemos examinar al niño desnudo y comprobar:

  • Cuál es la lesión cutánea más importante y su localización.
  • Distribución del exantema: si es simétrico o asimétrico.
  • Si se afectan o no las mucosas, el cuero cabelludo, las palmas de las manos o las plantas de los pies.
  • La forma de la lesión: como un línea, como una diana, como encaje, etc.
  • El color de la lesión.
  • La evolución del exantema a medida que pasa el tiempo.

¿De qué elementos está formado el exantema?

Podemos diferenciar en el exantema:

  • La lesión cutánea primaria que es la más importante y primera que aparece.
  • Las lesiones cutáneas secundarias, que aparecen a medida que va evolucionando la lesión primaria y son consecuencia del rascado, sobreinfección o del tratamiento.
  • Diferentes tipos de lesiones primarias
  • Según el tipo de lesión cutánea podremos distinguir diferentes tipos de exantemas. De forma resumida podemos diferenciar las siguientes lesiones:
  • Mácula: zona de piel rojiza, limitada, plana y de hasta 1 cm de diámetro.
  • Mancha: igual que la anterior pero mayor de 1 cm.
  • Pápula: igual que la mácula pero con relieve. Si es transitoria se denomina habón.
  • Placa: igual que la mancha pero con relieve.
  • Nódulo: es una lesión sólida, prominente y bien delimitada que se extiende en profundidad.
  • Tumor: es una lesión maciza y de profundidad mayor de 1 cm. Pueden estar al nivel de la piel, sobreelevados o profundos.
  • Vesícula: sobreelevación de la piel bien delimitada de menos de 1 cm y con contenido líquido seroso (claro).
  • Ampolla: igual que la vesícula, pero de más de 1 cm.
  • Pústula: igual pero con contenido purulento (pus).
  • Petequia: es un depósito de sangre o de pigmentos hemáticos, bien delimitados, como puntitos rojos que no desaparecen a la vitropresión, es decir que cuando se estira la zona de piel donde se encuentra no desaparecen (los habones o las terminaciones capilares, por ejemplo, sí desaparecen).
  • Púrpura: igual que la petequia pero de más de 1 cm.
  • Dermatitis irritativa

Son máculas rojizas que aparecen en la zona del pañal por la irritación que produce la urea de la orina cuando el pañal tarda en cambiarse. Se suelen resolver con cambios frecuentes del pañal y el uso de una crema hidratante grasa.

Dermatitis o candidiasis del pañal

La dermatitis del pañal se trata de máculas rojizas que tienen otras manchitas más pequeñas alrededor (lesiones satélites). Aparecen en la zona del pañal y están producidas por la sobreinfección de la piel húmeda por hongos.

En este caso ya se debe tratar con una crema especial para los hongos, recetada por el pediatra, así como cambios frecuentes de pañal para evitar la humedad de la zona.

Dermatitis seborreica

La dermatitis seborreica a parece en brotes. Se presenta desde el nacimiento y consiste en máculas sonrosadas, bien delimitadas, con costras o escamas amarillentas y untosas al tacto. Afecta sobre todo a la frente, sienes y grandes pliegues (sobre todo el inguinal: área del pañal). No pica.

El del cuero cabelludo, que es el que más preocupa a la familia, se trata con aceites de baño o champús oleosos que eliminan la costra. En ocasiones es preciso usar algún champú antihongos una vez a la semana.

 Dermatitis atópica

La dermatitis atópica aparece a partir de la cuarta o sexta semana de vida y suelen tener antecedentes familiares. Son máculas sonrosadas o rojizas, bien delimitadas en el brote agudo, y que se asocia luego a placas de eczema exudativas y lesiones por rascado, ya que suelen producir mucho picor.

En el recién nacido se localizan en cara, zona lateral del cuello, detrás de las orejas y zonas de extensión de brazos y piernas. No suele afectar a la zona del pañal.

En los niños más mayores es más frecuente en la parte anterior de codos y posterior de rodillas.

El tratamiento consiste en la aplicación de cremas hidratantes de avena u otras especiales para pieles atópicas, baño con jabones de avena y antihistamínicos orales si pican mucho. En los brotes agudos a veces es necesario la utilización de cremas con corticoides durantes periodos de tiempo cortos o cremas antibióticas si se ha sobreinfectado la piel.

 Picaduras

Pueden ser máculas, pápulas, placas, nódulos, vesículas o ampollas rojizas, y suelen picar mucho. Suelen estar producidas por insectos (pulgas, mosquitos, etc.) y por tanto aparecen sobre todo en las zonas descubiertas.

El tratamiento suele ser antihistamínicos para el picor, cremas antibióticas si se ha sobreinfectado la picadura al rascarse y en casos muy inflamados alguna crema con corticoide.

 Exantemas no asociados a fiebre

Suelen ser los exantemas cuya causa no es infecciosa, por lo que no tienen manifestaciones generales (fiebre, etc.) O los que, aunque son infecciosos, afectan normalmente solo a la piel.

 Infecciosos

  • Víricos: sarampión, rubéola, eritema infeccioso, exantema súbito, enterovirus, mononucleosis infecciosa, hepatitis B, VIH.
  • Bacterianos: escarlatina, shock tóxico (estafilocóccico o estreptocóccico), sífilis 2ª, rickettsias.

No infecciosos

  • Fármacos
  • Lupus
  • Artritis crónica juvenil
  • Enfermedad de Kawasaky.

Exantemas máculo-papulares Infecciosos

  • Vírico: sarampión atípico
  • Bacterianos: meningococo, gonococo, sepsis bacteriana de otro tipo.

No infecciosos

  • Púrpuras palpables: vasculitis (inflamación de un vaso sanguíneo).
  • Púrpuras no palpables: hemorragias en la piel por alteraciones de la coagulación o de las plaquetas o por “fragilidad capilar”.

Exantemas purpúricos Infecciosos

  • Víricos: herpes simple, varicela-zoster, síndrome de pie-mano-boca.
  • Bacterianos: síndrome de la piel escaldada (estafilocóccico).

No infecciosos

  • Eritema multiforme
  • Psoriasis pustuloso
  • Enfermedad de Behcet.

Exantemas vesículo-pustulosos Exantemas asociados a fiebre

Normalmente la fiebre está asociada a infección, pero también a inflamación y a reacciones de tipo inmunológico o alérgico.

La lista de los exantemas febriles es larguísima, por lo que haremos un breve esquema según el tipo de exantema cutáneo que producen:

Tratamiento

En cuanto al tratamiento de los mismos básicamente podemos decir que:

Podemos sin embargo concluir que, aunque siempre existe un agente causal, lo importante para el pediatra no es saber exactamente la causa concreta del mismo sino saber diferenciar si es tratable (bacteriano) o no (vírico). Por ello muchas veces el exantema de nuestro hijo acaba clasificado como “exantema cutáneo inespecífico”; en este caso debemos sentirnos aliviados, pues significa que no reviste gravedad alguna y probablemente desaparecerá en pocos días.

  • Los víricos se tratan con medidas generales (antitérmicos para la fiebre, antitusígenos para la tos, etc.).
  • Los bacterianos, con tratamiento antitérmico para la fiebre y antibiótico recetado por el pediatra según la bacteria que lo cause. Los graves, como infecciones sistémicas y sepsis requieren tratamiento hospitalario agresivo.
  • Los inflamatorios se tratan con antiinflamatorios y antitérmicos.
  • Los producidos por medicamentos se tratan suprimiendo el contacto con el fármaco causal.